miércoles, 19 de septiembre de 2007

Rellenando el vacio


La física denomina al vacío como ausencia de materia, espacios cuya densidad de aire y partículas es baja, objetos que contienen nada. Pero hay cosas que la razón puede conceptualizar y sin embargo no tener la certeza de ello, hasta que algo te lleva a sentirlo.

Fue un día cualquiera de mi vida, que no consigo ubicar, que me di cuenta de tu presencia, a pesar de los años que llevabas frente a mí. Fueron las circunstancias las que hicieron que empezara a escucharte y a enterarme de que estabas ahí. La importancia que tomaste en mi vida quizá fue muy acelerada y evidente, tanto que quizá por miedo a que todo se fuera tan rápido como llegó hizo que metiera un freno y te asignara un escalón. A veces querer poner todo en orden dentro de nuestra vida, nos lleva a perder la espontaneidad y dejar que algunos momentos pasen de largo. Fue así como un día, tras varios años dejados atrás, acepté lo que sentía por ti. Y fue muy triste darme cuenta de que la indiferencia que había mostrado, había ido cavando una zanja muy profunda entre tú y yo. Intenté detenerla, pero ahora la indiferencia se puso de tu lado, y siguió cavando en sentido contrario, y cada intento por pararla, pareció ser el empuje para continuar con su labor.

Pasaron los años, en los cuales me daba cuenta de que mis esfuerzos eran inútiles. Conocí muchas personas, aprendí muchas lecciones, y a pesar de todo, después de haber dado la vuelta al mundo, un día que todo estaba en calma, me encontré pensando en ti. Traté de ver si el tiempo transcurrido, con todo lo que se llevó, había logrado tapar aquel hueco que quedó, sin embargo me di cuenta de que no, y seguí mi camino. La vida siguió acumulando lugares, personas, historias y a pesar de todo, la presencia extraña de una nada poco a poco se hizo sentir en mi corazón.

Un día, con el vibrar del sonido, regresaste como si nada, y cuando creí tener una esperanza, te diste media vuelta y me dejaste llena de confusión. No puedo explicar cómo se siente la nada, simplemente sé que en ese momento ahí estaba, justo en el hueco en donde tú no.

Ha pasado un año ya de esto, un año en el que he tratado de llenar ese hueco con tu canción, buscando caminos que te traigan de vuelta, y equivocándome con cada solución. Es hasta ahora, que me pongo a pensar que he dedicado demasiado tiempo a llenar este vacío que siento entre tú y yo. Que quizá he dejado pasar demasiadas cosas buscando tu atención. Siento que ahora el hueco se extendió, y no sólo me alejó de ti. También me alejó de mí, dejando un vacío entre aquella que conociste y la que ahora soy.

Hoy tu vida avanza lejos de la mía, y creo que es mejor así. Estoy decidida a mirar lo que tengo en frente para seguir, a no buscar el rastro de tu camino para guiar mis pasos por ahí. Hoy trataré de entender qué es lo que estoy haciendo aquí, en el punto donde me encuentro, a veces perdida, a veces tranquila, pero sin saber lo que hay ante mí. No tiene caso que te encuentre si estoy confundida, si aún siento ese hueco del día en que te perdí. No quiero un vacío relleno de celos, de tiempos perdidos, de días sin ti. Ojalá que algún día la nada se pierda y rellene el vacío de no estar junto a ti.

1 comentario:

Pepe dijo...

Mira nomás, salió la vena poética de la nieta!!!
Muchas Felicidades.
Y bueno, si te sirve de consuelo (de tontos, porque realmente así es) no eres la única que se siente así nietita.

Te mando un beso y hay que irnos a ahogar las penas un día de estos