
Tras haber dado vuelta a la hoja,
encuentro una página en blanco,
un lápiz que escribe cualquier cosa,
y una mano dispuesta a escribir lo nuevo.
Tras haber dado vuelta a la hoja,
se quedan atrás las viejas historias,
se convierten solamente en recuerdos,
dejando el tiempo abierto a lo que venga.
Tras haber dado vuelta a la hoja,
hay espacio para pensar en algo nuevo,
hay ganas de llenar ese hueco en blanco,
de borrar la incertidumbre escrita en el vacío.
Tras haber dado vuelta a la hoja,
encuentro una página en blanco,
un lápiz que escribe cualquier cosa,
y entonces... Comencemos a escribir.

